viernes, julio 17, 2009

Razón y fe

Desde la Pastoral Universitaria estamos analizando y profundizando la carta Caritas in Veritate de Benedicto XVI que dio a la Iglesia el pasado 29 de junio y que en cierta forma ha pasado un tanto inadvertida por el poco interés que le han proveído los medios de comunicación social.

La Caridad en la verdad es el tema englobante con el que enfocó el tema del DESARROLLO y le proporcionó una plataforma muy productiva para exponer la relación fe-razón. Los términos razón y fe son utilizados conjuntamente en diez ocasiones en los números: 3, 5, 9, 56, 57, 74, 75.

A continuación transcribo y comento los textos: #3 la verdad; #9 el DESARROLLO, #74 razón y fe juntas; #75 la indiferencia, tomados el 7 julio 2009 del portal del Vaticano: http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html

En la transcripción, se utilizan negritas, cursivas y subrayado que no son del texto original para enfatizar los aspectos que quiero comunicarles y para ayudar a su lectura.

#3 La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad. Esta luz es simultáneamente la de la razón y la de la fe, por medio de la cual la inteligencia llega a la verdad natural y sobrenatural de la caridad, percibiendo su significado de entrega, acogida y comunión. Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad. Es presa fácil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una palabra de la que se abusa y que se distorsiona, terminando por significar lo contrario. La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, así como de un fideísmo que mutila su horizonte humano y universal.
Según Benedicto XVI, la verdad implica simultáneamente la razón y la fe, es decir, juntas, de manera que se pueda conocer la verdad y pueda generar caridad pero en la verdad, sin sentimentalismos, abusos, ni distorsiones.


#9 Sólo con la caridad, iluminada por la luz de la razón y de la fe, es posible conseguir objetivos de DESARROLLO con un carácter más humano y humanizador. El compartir los bienes y recursos, de lo que proviene el auténtico DESARROLLO, no se asegura sólo con el progreso técnico y con meras relaciones de conveniencia, sino con la fuerza del amor que vence al mal con el bien (cf. Rm 12,21) y abre la conciencia del ser humano a relaciones recíprocas de libertad y de responsabilidad.
Según el Papa, el DESARROLLO debe estar dirigido por la razón y la fe para que se abra la conciencia del ser humano a las relaciones recíprocas. El término “relaciones recíprocas” es prácticamente desconocido entre nosotros pues en nuestra historia latinoamericana, estas relaciones “recíprocas” siempre han sido unilaterales de conveniencia y desde el poder. Podemos pensar en los indígenas, en los mineros, en los salarios mínimos, y por que no también, en los salarios máximos del aparato gubernamental.


#74 Ante estos problemas tan dramáticos, razón y fe se ayudan mutuamente. Sólo juntas salvarán al hombre. Atraída por el puro quehacer técnico, la razón sin la fe se ve avocada a perderse en la ilusión de su propia omnipotencia. La fe sin la razón corre el riesgo de alejarse de la vida concreta de las personas[154].
Esta ha sido la insistencia de Benedicto XVI la razón y la fe, por lo mismo utiliza el adverbio de modo “sólo” para enfatizar, que juntas salvarán al hombre, pues el quehacer técnico se ofusca en su aparente omnipotencia, y por otra parte, la sola “fe” corre riesgo de alejarse de la vida concreta de las personas… y esta es la idea de muchos católicos, por lo mismo, no les gusta que se hable de “política”, prefieren esconderse de los problemas reales refugiándose en una supuesta fe que se convierte en algo estéril.


#75 ¿Cómo podemos extrañarnos de la indiferencia ante tantas situaciones humanas degradantes, si la indiferencia caracteriza nuestra actitud ante lo que es humano y lo que no lo es? Sorprende la selección arbitraria de aquello que hoy se propone como digno de respeto. Muchos, dispuestos a escandalizarse por cosas secundarias, parecen tolerar injusticias inauditas. Mientras los pobres del mundo siguen llamando a la puerta de la opulencia, el mundo rico corre el riesgo de no escuchar ya estos golpes a su puerta, debido a una conciencia incapaz de reconocer lo humano. Dios revela el hombre al hombre; la razón y la fe colaboran a la hora de mostrarle el bien, con tal que lo quiera ver; la ley natural, en la que brilla la Razón creadora, indica la grandeza del hombre, pero también su miseria, cuando desconoce el reclamo de la verdad moral.
La indiferencia según Su Santidad, proviene de una conciencia incapaz de reconocer lo que es humano, por lo mismo, explica que la colaboración de la razón y de la fe debe mostrar claramente las injusticias y lo que es secundario. Esta indiferencia ante lo que es humano y lo que no lo es hace seleccionar erróneamente lo que es digno de respeto y lo que no.

Pbro. Jorge Martínez Soto
Parroquia Universitaria
25 de julio 2009

2 comentarios:

jimetap dijo...

Cuantas veces escuchamos la palabra DESARROLLO en nuestra sociedad, me encanta encontrar un autentico desarrollo que involucre progreso técnico y realciones de convivencia libres y responsables... que tanta importancia le hemos dado al desarrollo económico y cuanto a construir lazos humanos. Me encanto este texto.

PPE 2005 dijo...

Relaciones reciprocas, es lo que no queremos entender, querra decir lo mismo que relaciones justas? porque la reciprocidad se da en condiciones justas, de equidad, entonces justas es lo mismo que al amparo de lo que es justo, y lo que es justo implica que hay justicia y para que se haga valer la justicia hay leyes, que sera tan complicado ser justos?, actuar con justicia?, actuar con reciprocidad?