lunes, febrero 15, 2010

Aprender a Discutir y Tomar Decisiones

Aprender a discutir con argumentos y tomar decisiones ponderadas no es lo mismo que discutir emotivamente y tomar decisiones irreales.

Tocaré tres puntos para explicar lo anterior: 1. lo emotivo no basta; 2. los argumentos verdaderos son vinculantes y 3. Aceptar la verdad expuesta por el otro.

1. Lo emotivo no basta es necesario dar argumentos.
Lo que es verdad objetivamente es lo que se trata de discernir, y por eso, es necesaria la discusión. Los mexicanos estamos educados a ganar pleitos e imponernos por la fuerza haciendo berrinches o agrediendo con acusaciones emotivas.
La emoción se rige por el placer y el displacer, es decir, el parámetro utilizado es lo que me gusta y lo que no me gusta, esta es la manera de distinguir, de discutir y de obtener las cosas de un niño. Para que una discusión sea en el ámbito de personas adultas es necesario dar argumentos de razón que ya no se fincan en el gusto sino en la verdad objetiva. Antropología Básica 1.

Un intercambio entre personas a nivel adulto buscando la verdad implica no tener miedo a la oposición. Una verdadera discusión se apoya en la seguridad de los argumentos verdaderos que se exponen y se escucha los argumentos del otro y los rebate con otros argumentos; entramos entonces en lo que se ha llamado un debate, el objetivo será siempre discernir la verdad. Sin este objetivo el debate es palabrería vana.

2. Los argumentos verdaderos son vinculantes.
Vinculante es aquello que por ser verdadero nos obliga en conciencia a aceptarlo a pesar de que emotivamente no nos agrade, además, es un argumento que de no aceptarlo, la persona y los grupos se degradarían en su dignidad de personas y se degradría la validez del grupo.

“Lo verdadero obliga en conciencia” este es un principio que hemos olvidado pues cada parte quiere imponer lo suyo sin escuchar al otro y prefiere abandonar la discusión agrediendo con acusaciones emotivas o falsas. Abandonar la discusión es negarse a aceptar esclarecer la verdad que puede estar propuesta por el otro. Busca entonces imponerse, se genera la opresión, el descrédito mutuo y la división.

3. Aprender a aceptar la verdad expuesta por el otro es evitar una división estéril.
Tener la grandeza de reconocer la verdad que se genera en la discusión con el otro evita la división estéril y nos hace crecer como personas y como grupos aumentando la capacidad de colaboración y de lucha pues “la unión hace la fuerza”.

Estos tres puntos hacen necesaria una dinámica que implica el aprendizaje de exponer, escuchar, aceptar la verdad y vincularse con ella. Vincularse con la verdad encontrada, no necesariamente conlleva vincularse con el otro opuesto pero si saberse en consonancia él. De esta consonancia puede surgir una colaboración válida para ambos, para todos.
Jorge Martínez

1 comentario:

PPE 2005 dijo...

Excelente informacion.
Hector Martinez