viernes, marzo 29, 2013

Pluriculturalidad en el Jueves Santo


El Jueves de Semana Santa la Iglesia Católica renueva el contexto donde está inserta la Eucaristía que es el centro de la fe Cristiana Católica; el contexto socio-religioso es la Cena Pascual de la religión judía con todo su trasfondo histórico. Este contexto desde una perspectiva pluricultural induce a valorar el término “virtud de la religión” como relación.
 
Si desde una perspectiva más amplia y pluricultural se hace un recuento de las diversas relaciones que un ser humano desarrolla se puede contabilizar, la relación: consigo mismo, con la pareja, familia, amistades, con grupos de trabajo, relaciones económicas, políticas, sociales religiosas, ideológicas, relación con la cultura propia, las culturas alternas, con las culturas diversas; dentro de esta red de relaciones se puede incluir la relación con el sistema ecológico circundante, y luego también, la relación con el creador de ello. Entonces aquí se inscribiría la virtud de la religión.

En la tercera parte del Catecismo de la Iglesia Católica que se intitula LA VIDA EN CRISTO en su primera sección trata el tema LA VOCACIÓN DEL HOMBRE: LA VIDA EN EL ESPÍRITU y en el CAPÍTULO PRIMERO expone lo que considera LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA dedicando el ARTÍCULO 7 a las VIRTUDES.

En un primer momento, define virtud en general como “una disposición habitual y firme a hacer el bien. Permite a la persona no sólo realizar actos buenos, sino dar lo mejor de sí misma. Con todas sus fuerzas sensibles y espirituales, la persona virtuosa tiende hacia el bien, lo busca y lo elige a través de acciones concretas” (Cat. Ig. Cat. #1803). Ahí mismo, continúa exponiendo que “El objetivo de una vida virtuosa consiste en llegar a ser semejante a Dios (Cat. Ig. Cat. #1803).

En un segundo momento, define virtudes humanas como actitudes firmes, disposiciones estables, perfecciones habituales del entendimiento y de la voluntad que regulan nuestros actos, ordenan nuestras pasiones y guían nuestra conducta según la razón y la fe. Proporcionan facilidad, dominio y gozo para llevar una vida moralmente buena. El hombre virtuoso es el que practica libremente el bien (Cat. Ig. Cat. #1804).

En un tercer momento, define las virtudes como virtudes morales, las cuales, “se adquieren mediante las fuerzas humanas. Son los frutos y los gérmenes de los actos moralmente buenos. Disponen todas las potencias del ser humano para armonizarse con el amor divino”.
 
Desde una perspectiva antropológica y psicosocial estas tres definiciones de virtud tienen elementos validados por las ciencias, de tal manera que la virtud serían formas de realizarse lo más ampliamente posible en el ser persona dentro de un contexto sociocultural; desde una perspectiva pluricultural es necesario cuestionar varios elementos: el concepto de bien, el concepto de dar y el concepto de Dios y el concepto de fe. El adverbio BIEN puede ser manipulado en el contexto sociocultural de quien lo utiliza, es decir, “lo bueno” depende de la cultura en la que se ejerce determinado comportamiento. Se suele agregar la perífrasis adjetival “bien en la verdad” pero todavía se puede cuestionar y ¿y qué es la verdad? El verbo DAR podría sintetizarse como ejercicio de las capacidades en un desarrollo integral como individuo dentro de su contexto comunitario. Los conceptos DIOS y FE son expresados dentro del contexto católico que por lo pronto no tocamos, pues lo que aquí interesa, es la perspectiva antropológico-social del término VIRTUD.
En un cuarto momento, el Catecismo de la Iglesia Católica utiliza el término: virtudes cardinales que finalmente es una aportación de la cultura romana a la cultura cristiana católica. Cada cultura entonces, tendrá su propia valoración para llevar a conseguir una plenitud en la realización personal y social. La cultura yaqui según Castañeda en su libro Las Enseñanzas de Don Juan expone no cuatro virtudes sino cuatro enemigos a enfrentar para llegar a ser un hombre de conocimiento: el miedo a caminar lo desconocido, la claridad adquirida, el poder conseguido y el cansancio de la vida.
 
Desde la cultura romana, las cuatro virtudes llamadas ‘cardinales’ tienen ese adjetivo porque toda la realización de la persona se estructura en torno a ellas: la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. (Cat. Ig. Cat. #1805).
 
La prudencia es la virtud que dispone la razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo. Siguiendo a Aristóteles afirma que no se confunde ni con la timidez o el temor, ni con la doblez o la disimulación. Es la prudencia quien guía directamente el juicio de conciencia. El hombre prudente decide y ordena su conducta según este juicio. Gracias a esta virtud aplicamos los principios morales a los casos particulares y superamos las dudas sobre el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar (Cat. Ig. Cat. #1806).
 
La justicia es la virtud que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido. La justicia para con Dios es denominada como ‘virtud de la religión’; para con los hombres, la justicia dispone a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las relaciones humanas la armonía que promueve la equidad respecto a las personas y al bien común (Cat. Ig. Cat. #1807). En este vínculo se explican los términos: justicia legal, justicia distributiva, justicia conmutativa y vindicativa.

La fortaleza es la virtud que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien. Reafirma la resolución de resistir a las tentaciones y de superar los obstáculos en la vida. La virtud de la fortaleza hace capaz de vencer el temor, incluso a la muerte, y de hacer frente a las pruebas y a las persecuciones. Capacita para ir hasta la renuncia y el sacrificio de la propia vida por defender una causa justa (Cat. Ig. Cat. #1808).

La templanza es la virtud que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad (Cat. Ig. Cat. #1809).

Dentro del mismo contexto cristiano católico, Agustín de Hipona propone que “vivir bien” no es otra cosa que amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todo el obrar, por lo mismo “Quien no obedece más que a Dios en Cristo (lo cual pertenece a la justicia), quien vela para discernir todas las cosas para no dejarse sorprender por la astucia y la mentira (lo cual pertenece a la prudencia), quien entrega un amor entero porque va en el seguimiento de Cristo (por la templanza), ninguna oposición puede derribarlo (lo cual pertenece a la fortaleza).

La cultura romana explicita que la virtud de la religión es expresión de justicia que al reconocer a DIOS desarrolla la relación en el ejercicio de actos que se entienden como de religión, desde una perspectiva pluricultural, el término “virtud de la religión” implica la relación con DIOS como cada persona y cultura lo entiende. El Jueves Santo la Iglesia Católica re-contextualiza su posición pluricultural de la relación con el DIOS DE ISRAEL en el contexto socio-religioso de la Cena Pascual con todo su trasfondo histórico, contexto en el que Jesús llamado el Cristo genera una forma totalmente nueva de relacionarnos con el DIOS DE ISRAEL a través de la EUCARISTÍA en el que las virtudes entran en el ámbito nuevo de la gracia y son denominadas entonces como virtudes teologales.
 

sábado, diciembre 01, 2012

Análisis del discurso del Primero de Diciembre 2012 en México

El análisis del discurso puede partir del supuesto asimétrico lineal o del supuesto simétrico interactivo ambos implican a dos interlocutores:
En un discurso asimétrico, las relaciones de poder sitúan a los actores sociales en desproporción pues el discurso desde el poder tiene todas las herramientas para desacreditar a la oposición a través de la manipulación mediática, manipulación económica-trabajo e intereses de grupos de poder. No existe un sujeto iniciador sino que simplemente el otro es un opositor agresor. Se utilizan términos calificativos sobre el otro actor como agresor, frustrado y vándalo furioso o como grupo de violentos utilizados para descalificar a los movimientos ciudadanos de oposición.
Surge la pregunta ¿Morena y el movimiento estudiantil son opositores que se puedan considerar peligrosos al régimen como para buscar desacreditarlos contratando grupos violentos y así poder justificar el castigarlos con la violencia policial?
En un discurso simétrico, las relaciones de poder tienen la misma proporción, en este caso, a través del término común para ambos participantes es vándalo. Los actores sociales son: el vandalismo desde la calle y vandalismo desde el poder constituido. En esta interacción discursiva simétrica, existe un sujeto iniciador, en el caso de la sucesión presidencial en México y la violencia consecuente generada, el sujeto iniciador de la violencia es EPN y grupo afín, al agredir a los mexicanos al no respetar a los mexicanos, comprar la presidencia y de esta forma usurpar el poder.
Para ambas perspectivas de análisis del discurso, el discurso visual provee nuevos indicios en búsqueda de objetividad:
¿Cuánta gente estaba congregada en el zócalo del D. F. para recibir a su nuevo presidente? ¿No había solamente camionetas blindadas delante de la puerta principal a Palacio Nacional? ¿Dónde estaba el pueblo de México que supuestamente lo eligió? Podemos buscar otros discursos visuales para ver otras reacciones del pueblo mexicano en algunas otras situaciones similares?
 
Dr. Jorge A. Martínez Soto
 

viernes, julio 20, 2012

Tener o Ser según Erich Fromm y su trascendencia en lo pluricultural


Sustituir en el habla un verbo por un nominal, implica una forma determinada de experienciar o no la vida, las personas, las cosas y a Dios, es decir, la propia cultura y una cultura diversa.

domingo, junio 03, 2012

La pluriculturalidad desde las religiones

Para entender la pluriculturalidad desde las religiones es necesario considerar dos elementos: un inventario antropológico, y luego, una antropología de la religión.

Inventario antropológico
Según Martínez Soto[1] (2008) los elementos constitutivos del ser humano que las diversas antropologías manejan son once, las cuales dan prioridad en su discurso a unos u otros elementos según la perspectiva propia: 1. Bipolaridad del ser humano; 2. Inteligencia; 3. Memoria; 4. Sentimientos; 5. Voluntad; 6. Cuerpo Sexuado; 7. Situación; 8. Relación con los demás;  9. Apertura a lo Desconocido; 10. Pecado; 11. El Otro Diverso Étnico. Posteriormente, analiza estos elementos constitutivos del ser humano en el contexto de las diversas relaciones de poder con lo que se tiene un parámetro sobre la construcción de una identidad en el discurso según sea una relación discursiva simétrica o asimétrica con las variantes propias.


Una de esas relaciones de poder es la que implica la APERTURA A LO DESCONOCIDO entendida antropológicamente como relación con Dios; la diversidad en la concepción de la divinidad tiene como consecuencia diversidad en la forma de pensar sobre si mismo y los demás, los otros diversos. Esta diferencia deviene en referencias socioculturales de tipo religioso que conllevan consecuencias políticas estructurales.


La antropología de la religión: un mapa y un objeto de devoción
Erich From[2] desarrolla en el capítulo octavo de su libro ¿Tener o ser? el tema “Religión, Carácter y Sociedad”.
1. Fundamentos del carácter social
From (1978) propone el término CARÁCTER SOCIAL como la combinación interdependiente del carácter del individuo medio en cuanto a la esfera psíquica del individuo y la estructura socioeconómica de la sociedad de la cual forma parte.

La estructura socioeconómica modela el carácter social de sus miembros para que deseen hacer lo que deben hacer. Simultáneamente, el carácter social influye en la estructura socioeconómica y le da estabilidad aun cuando en circunstancias especiales tiende a romper la estructura social.
Por otra parte, el carácter social debe satisfacer las necesidades religiosas inherentes a cualquier ser humano, en el sentido más amplio de la palabra, ninguna cultura puede considerarse como carente de religión. Considera entonces, que son inseparables la Estructura Económica, la Estructura de Carácter y la Estructura Religiosa. Un cambio de factores significa un cambio de ambos.

2. El carácter social y las necesidades religiosas.

Según From (1978)una religión específica es una suma total de doctrinas y creencias pero antropológicamente la religión se define como cualquier sistema de pensamiento y de acción compartido por un grupo y que ofrece al individuo un marco de orientación y un objeto de devoción. Está enraizada tanto en el carácter del individuo como en el carácter social por estar compartida por un grupo. Es un sistema que tiene un concepto de Dios con el cual se fomenta el desarrollo humano de manera eficaz y se estimula una conducta que desenvuelva todas sus potencialidades y capacidades o lo paraliza.
La actitud religiosa puede considerarse como un aspecto de la estructura de carácter porque el ser humano es aquello a lo que nos consagramos y a quien nos consagramos motiva nuestra conducta. Sin embargo, los individuos no son conscientes de los objetos reales de su devoción interna; confunden las creencias oficiales de la religión específica que profesan con su religión verdadera secreta mientras que su pretendida religión oficial queda solamente como una adscripción social o una ideología.

Gramsci[3] (1975) dirá que el hombre masa actúa prácticamente pero no tiene conciencia teórica de su actuar: su conciencia teórica puede estar históricamente en contradicción con su obrar pues puede tener dos conciencias teóricas:
  • una implícita en su obrar
  • la otra explícita o verbal que lo hace formar unidad con un grupo social determinado e influye sobre su conducta moral y la dirección de su voluntad (desarrollo político del concepto hegemonía)

3. Un marco de orientación y de un objeto de devoción
La necesidad religiosa tiene su base antropológica en la realidad misma de la existencia de la especie humana. En ésta, la determinación por los instintos está en el nivel mínimo y el desarrollo de su cerebro al nivel máximo con lo que tiene capacidad de tener conciencia de si misma, razón e imaginación, todo lo cual, genera la necesidad de un marco de orientación y de un objeto de devoción para subsistir.

La religión antropológicamente entonces se constituye en un mapa del mundo natural y social; mapa que describe el mundo y el lugar que el individuo ocupa en él. Este mapa provee estructura y cohesión interna al individuo, sin él, los seres humanos se sentirían confusos y no podrían actuar con coherencia porque no podrían orientarse con finalidades ni encontrar un punto de referencia fijo que les permitiera organizar las impresiones que experimenta como individuo. El mundo tiene sentido para el ser humano porque se siente seguro con sus ideas por el consenso que se verifica con los que le rodean.
Desde la etnografía se puede afirmar que no se ha descubierto ninguna cultura en que no exista este marco de orientación, y en cada una de ellas, el mapa nunca ha estado enteramente mal hecho ni ha sido enteramente correcto. Según From (1978) aún si el mapa está mal hecho, cumple con su función psicológica de situar al individuo en el basto contexto en que debe realizar su desplazamiento entre los fenómenos circundantes. Esta profunda necesidad de un marco de referencia es particularmente evidente en los niños; algunos individuos en ocasiones pueden negar que tengan un panorama total provisto por una religión y pueden llegar a pensar que responden a los varios fenómenos incidentes de la vida porque sus juicios los guían, lo que acontece en realidad es que tienen una filosofía que para ellos es sentido común y no son conscientes de que sus conceptos se apoyan en un marco de referencia comúnmente aceptado en el que nacieron y se encuentran inmersos; sucede entonces que cuando se enfrentan a una visión del mundo totalmente distinta de la suya, la consideran “loca” o “infantil” o“irracional” posicionándose a si mismos como en una posición “lógica”.

Según From (1978) un mapa no basta para generar la acción, el ser humano necesita una meta que nos señale a dónde ir. Los animales tienen sus instintos que les ofrecen un mapa y también las metas pero el ser humano no está determinado por los instintos, el cerebro le permite pensar en muchas direcciones a donde ir. De aquí que el ser humano necesita un objeto de entusiasmo total, un punto para enfocar todo esfuerzo y una plataforma donde anclar elementos efectivos que lo atraigan por su valoración. Este objeto de devoción total es diferente de los declarados a partir de la religión específica con sus valores “oficiales” a la que se pertenece.
El mapa para trascender una existencia aislada con todas sus dudas e inseguridades y el objeto devoción para dirigir sus energías en una dirección, hacen posible darle un cierto sentido a la vida. Este marco de orientación con su objeto de devoción genera una diversidad, como pluralidad en la forma de pensar sobre si mismo y los demás que deviene en la pluriculturalidad en cuanto a referencia sociocultural de tipo religioso que conlleva consecuencias políticas estructurales.

Según From (1978) la estructura socioeconómica, la estructura del carácter y la estructura religiosa son inseparables. Si el sistema religioso no corresponde al carácter social dominante, si se encuentra en conflicto con la práctica social de la vida, el sistema religioso es sólo una adscripción social o una ideología. Entonces, se hace necesario buscar detrás del sistema religioso específico, la estructura religiosa verdadera del caráctery encontrar en la estructura religiosa verdadera y las energías humanas inherentes a la verdadera estructura religiosa personal y la vivencia experiencial de la religión que de ahí deviene, de otra manera, la orientación religiosa antropológica como núcleo antropológico se habrá pervertido con el desarrollo de las diversas religiones“oficiales”.
¿Cuál es tu religión verdadera secreta?

A partir de estos parámetros y por la evolución cultural de Europa, From (1978) hace un análisis del cristianismo en ese continente, muestra la no aceptación real del cristianismo y como las religiones autóctonas prevalecieron sobre el cristianismo manifiestas en las acciones y proyectos a lo largo de su historia hasta la actualidad. Desde ahí fue “evangelizado” el continente latinoamericano; tal vez lo mismo, se pudiera decir del cristianismo en América Latina.

En la actualidad las grandes religiones se dividen en cristianas y no-cristianas. Entre las cristianas: la budista, mahometana, judía. Entre la cristiana se encuentran dos grandes secciones: católica y no-católica. Todavía, en la católica se encuentra el rito oriental y el rito latino y en la no-católica las diversas denominaciones cristianas. Podría todavía preguntar si en la base antropológica han permanecido las teologías autóctonas.
Del análisis realizado por From (1978) se puede entender la pluriculturalidad desde la perspectiva de las religiones pero además genera un cuestionamiento ¿cuál es tu religión verdadera? Y entonces ¿cuál es tu adscripción sociocultural?

La posición de poder de la Iglesia Católica ha estructurado su acción en la historia de las naciones y las culturas de manera que sea posible imponerla lo que ha impedido que el adulto, desde su religión verdadera secreta y el contexto sociocultural propio en que se encuentra inmerso, pueda acceder dentro de un proceso consciente y libre a las verdades que ella considera ser vitalmente necesarias a cualquier ser humano en cualquier contexto sociocultural.
Pbro. Jorge A. Martínez Soto



[1]Martínez Soto, Jorge Armando. 2008. Tesis doctoral: La identidad könkáak/seri: Mecanismos discursivos en la construcción de una identidad. Universidad Autónoma de Sinaloa: Hermosillo.
[2] From, Erich. 1976. To have or to be. Harper and Row, Publishers. Nueva York. Primera edición en español 1978. Fondo de Cultura Económica. México , D. F. Pág. 131-147.
[3]Gramsci, Antonio. 1975. El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. Juan Pablos Editor: México, D.F.


 

jueves, marzo 08, 2012

Pragmática Lingüística

Desde el análisis del discurso y según la PragmáticaLingüística en el discurso construido por emisores no-indígenas, el funcionamiento intertextual de la deixis NOSOTROS-ELLOS involucra a: emisores poderdantes, receptores y presupuestos ideológicos con lo que se genera la inclusión o exclusión deíctica en el NOSOTROS y la diferenciación del ELLOS que opera luego en los actos de habla.
El emisor desde una determinada posición en un determinado contexto genera un co-texto con el que forja un anclaje discursivo, el cual tiene capacidad de resaltar o suprimir la agentividad y la volición de los participantes, construye así en los receptores una identidad del indígena que acumulativamente consiguen fijarlo en una posición sociopolítica.
En el discurso construido por emisores no-indígenas la expresión identitaria könkáak/seri que emerge es siempre desde la asimetría propia de relaciones de poder:
-          los emisores que describen a los könkáak/seri desde su posición ideológica.
-          construyen en los receptores una identidad de los könkáak/seri a través del discurso escrito.
-          tanto emisores como receptores, aunque conozcan la presencia indígena, la deforman y niegan.
-          generan estructuras sociopolíticas que impiden a los pueblos indígenas participar en el lugar que les corresponde en la construcción de la nación.

Desde el inicio, en el discurso del pasado remoto desde una asimetría de superioridad, los könkáak/seri tienen negado todo derecho de posesión y autonomía con base a argumentos de autoridad ideológicamente parcializados, por lo mismo:
-          carecen de fuente externa de autoafirmación.
-          quedaron desprotegidos ante decisiones unilaterales sin importar de forma alguna su bienestar.
-          la identidad könkáak/seri desde dentro no se menospreció sino que se posicionó en una simetría de antagonismo en la resistencia.

En el discurso del pasado reciente, los presupuestos discursivos uniculturales del discurso del pasado remoto fueron introyectados con fuerte incapacidad de ser superados a pesar de dos acontecimientos históricos: la Independencia de México y la Revolución Mexicana.
-         En el discurso a partir de la Independencia, la fuente externa de autoafirmación es negativa: los presupuestos del discurso del pasado remoto presentes en la gestación del nuevo Estado Nacional continúan visualizando al indígena como objeto de la acción elitista de los que tienen el dominio de los recursos.

-         El discurso después de la Revolución Mexicana continúa enfocando al indígena solamente como elemento folklórico, con lo que se impide la participación simétrica en cuanto a derechos y oportunidades de acción.

En la actualidad, el discurso realizado por los könkáak/seri muestran que:
-          la identidad könkáak/seri queda expuesta al reconocimiento público de las autoridades competentes, quienes al no afirmarla la niegan.
-          se renueva el posicionamiento de simetría de antagonismo de los könkáak/seri como resistencia firme, públicamente manipulada como obstinación.
-          Esta posición de simetría de antagonismo como resistencia firme conduce al no respeto a la identidad de los könkáak/seri.
-          En el discurso generado desde dentro de la etnia, la fuente externa de autoafirmación es solamente la actitud de tolerar su presencia sin darle un estatus sociopolítico en el Estado Mexicano.

Expuesto lo anterior según el análisis pragmático del discurso sobre los könkáak/seri, es necesario para la jerarquía de la Iglesia Católica reconocer la responsabilidad que ha tenido en relación con la exclusión y desvaloración de los pueblos indígenas a lo largo de 500 años.
Responsabilidad que generó el Papa Alejandro VI al dar en propiedad a la corona española lo que no era suyo. Dio en propiedad territorios de los pueblos autóctonos que bajo ningún título estaba en su mano dar sino por una equivocada interpretación de la Sagrada Escritura y del mandato de Cristo de ir y evangelizar a todos los pueblos.
Interpretación errónea en base a un posicionamiento discursivo situado desde el poder. Cuando Jesús dijo “se me ha dado todo poder en los cielos y en la tierra” ¿se refería al poder ideologizado que capacita la distribución de territorios o se refería a su actitud de obediencia total a la voluntad del padre y lo que de ahí emana?
La pluriculturalidad que en términos eclesiales se diría CATOLICIDAD quedó entonces cegada en una UNICULTURALIDADdestructora de la identidad de los pueblos indígenas. Hay obligación de restituir.
Pbro. Jorge Martínez Soto.
Dr. en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma de Sinaloa



martes, enero 24, 2012



Nuevo paradigma discursivo para una posición pluricultural

En el contexto de un CUADRO GENERAL DE LAS RELIGIONES presenta DATOS QUE APORTAN ALGUNAS CIENCIAS PARA ENTENDER LAS RELIGIONES. Parte decisiva son los MEDIADORES pues según es la experiencia del mediador con su Dios: 1. Es lo que te comparte de Dios. 2. Será la forma que propone para relacionarnos con ese Dios. 3. Será la religión que profesas.
Desde una posición PLURICULTURAL ¿Qué significa las palabras de Jesucristo cuando dice “se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan y evangelicen a todos los pueblos…” (Mt. 28,16s)