viernes, agosto 19, 2011

El Poder de Dios: ¿Cómo es?

El poder del Dios de Israel dado a Jesús de Nazaret es un término que ha sido poco analizado y muy conexo a las circunstancias sociopolíticas eventuales, primero del Pueblo de Israel y después de la Iglesia, por lo mismo, es necesario enfocar este término desde varias perspectivas de manera que podamos tener una idea de las connotaciones del término.

1. El discurso sobre el poder: una antropología social
Según Andersen, el poder es una capacidad del ser humano para actuar sobre la naturaleza, sobre sí mismo y sobre los otros dentro, fuera y desde fuera del propio ámbito comunitario de habla, tanto de forma intencional como no-intencional produciendo relaciones asimétricas en las interacciones. Todas las formas de poder tienen base material y física que supone una comunicación y se estructura finalmente en la organización social de instituciones. El poder físico y económico se traducen en poder social e ideológico que puede ser utilizado colectivamente para conseguir objetivos con los que sostiene la asimetría.

2. El poder de Dios en la Sagrada Escritura
Según el Diccionario de la Biblia de H. Haag la omnipotencia de Dios se muestra en la creación del mundo pero los antiguos nombres del Dios de Israel confirman que el poder fue el atributo divino que más fuertemente impresionó a los antiguos hebreos:
- El fuerte de Jacob: Gen 49,24; Is 1,24; 49,26; 60,16; Sal 132, 2-5.
- El Shaday: Gen 17,1; Ex 6,3.
- El: Gen 33,20

En el Antiguo Testamento, el poder de Yahveh es celebrado con entusiasmo en los más antiguos poemas de la Biblia que celebran al Dios de la guerra, al vencedor de los enemigos de Israel:

El Señor es un guerrero, su nombre es ‘Señor’.
Él arrojó al mar los carros del Faraón y su ejército,
lo mejor de sus soldados se hundió en el Mar Rojo.
Ex. 15, 3-4

En el Nuevo Testamento continúa la idea del Antiguo Testamento acerca de la omnipotencia divina. Dios está por encima de la naturaleza, por haber creado el mundo (Rm 1, 20) y es Señor de la historia por el hecho de haber enviado a su Hijo al mundo (1Cor 1,24). Él decide el destino de los individuos (2Cor 9, 8). Sólo Él puede obrar la salud (Mt 19,26).

En el Nuevo Testamento se emplea para expresar el poder de Dios los términos DINÁMIS y EXOUSÍA. La dínamis es la fuerza (pujanza, potencia, ímpetu, fibra) inherente a alguien; la exousía es su potestad en su proyección sociopolítica (autoridad, mando, imperio, señorío, influencia, ascendiente, poderío) de modo que se puede decir que uno tiene dínamis para ejercer exousía pero también esta dínamis y exousía se recibe de otro, y en su caso, de Dios mismo. Dios da a su Hijo la potestad, todo poder en el cielo y en la tierra (Mt. 28,16s) por su concordancia en obediencia hasta la muerte para con su Padre, y no temiendo ninguna ignominia, una muerte de cruz.

Por ese poder que constituye a Jesús en Cristo y Señor en el reino de Dios (Act 2,36) puede perdonar los pecados (Mc 2,10), expulsar los demonios (Mc 3,16) y de ese modo, se puede plantear la cuestión sobre su extraordinaria potestad (Mc 11, 28). Jesús tienen poder: es profeta poderoso en obras y palabras (Lc 24,19) cuyos milagros son dínamis que se dirige contra las potestades demoníacas.

Jesús ha dotado a sus discípulos de poder (Lc 9,1) contra toda fuerza enemiga (Lc 10,19), un poder que obra también en Pablo (1Tes 1,5) y en las iglesias (1Cor 12,10), así, los apóstoles tienen la potestad de Cristo para edificar (2Cor 13,10) y para hacerse hijos de Dios (Jn 1,12).

Las doxologías del Nuevo Testamento como las del Antiguo Testamento celebran este poder de Dios (Mt 6,13; Ap 4,11; 7,12; 11,17; 12, 10ss; 19,1s).

3. El poder de Dios en el evangelio de San Mateo
En el conjunto de las tres parábolas sobre el reino de los cielos (Mateo 13,24-43) celebradas el domingo 16 del tiempo ordinario del ciclo A, Jesús expone que el poder de Dios es insignificante, pequeño y desproporcionado pero con la suficiente energía para su realización:
También les propuso otra parábola:
"El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas".
Mateo 13,24-43

Según Mateo, Jesús visualiza el poder de Dios como capacidad intrínseca para la realización específica y para una interacción en relaciones sociales plenas. La semilla pequeña de mostaza tiene la fuerza y capacidad para desarrollarse; tiene la base material y física estructurada para crecer y dar fruto y cobijo a los pájaros. Diremos que la institución del reino se basa en un poder que tienen fuerza para si mismo dar el fruto esperado y poder social e ideológico para sostener y promover la colaboración un desarrollo mutuo, relaciones ecológicas simétricas sin depender de algún poder que genere asimetría.

Aun cuando la desproporción aparente es grande entre la semilla, su desarrollo y el cobijo para otros, Jesús no recurre a otra figura que complete el poder de Dios y la fuerza del reino, no le hace falta otros recursos más visibles y “potentes” que impliquen criterios diversos a los de Dios, sino solamente el optimismo por la buena semilla plantada y la paciencia que permite el desarrollo pleno de la cizaña en la primera parábola, y si afirma, en la tercera parábola… toda la masa va a fermentar!

La liturgia presenta esta parábola de Jesús reforzada con el libro de la Sabiduría capítulo 12 versos 13.16-19:
Porque tu fuerza es el principio de tu justicia, y tu dominio sobre todas las cosas te hace indulgente con todos. Tú muestras tu fuerza cuando alguien no cree en la plenitud de tu poder, y confundes la temeridad de aquellos que la conocen. Pero, como eres dueño absoluto de tu fuerza, juzgas con serenidad y nos gobiernas con gran indulgencia, porque con sólo quererlo puedes ejercer tu poder.

4. El concepto PODER desde la psicología como racionalización e ideologización
Según Mauro Rodríguez desde la perspectiva psicológica, la teología ha sido construida a través de mecanismos proyectivos y tiende a funcionar como ideología. La psicología explica los mecanismos de racionalización y la sociología aclaró los mecanismos ideológicos, ambos subconscientes y sutiles; la racionalización es al individuo lo que la ideología es al grupo social.

Así, en el transcurso del caminar de la Iglesia, implícita al mandato de Cristo de ir a evangelizar a todas las naciones, ha estado la ideología imperialista de alteridad asimétrica que la iglesia adquirió a partir del reconocimiento oficial en el Imperio Romano y que se fue consolidando a lo largo de los años y a través de los diversos imperios cristalizando en el Concilio de Trento en connivencia con el Imperio Español, con ello, la Iglesia no respetó ni a las personas ni a las naciones, entonces, la doctrina oficial del grupo en el poder controlada por la jerarquía funcionó como ideología impuesta desde el poder y no como una opción libre en el que se manifieste el poder de Dios en el sentido de aceptación libre de la voluntad de los individuos ante la propuesta de fe.

Enfocar desde varias perspectivas el término poder, abre el abanico de connotaciones implicadas pero sigue siendo válida la propuesta de Andersen: “el poder como capacidad del ser humano para actuar sobre la naturaleza, sobre sí mismo y sobre los otros dentro, fuera y desde fuera del propio ámbito comunitario de habla, tanto de forma intencional como no-intencional produciendo en las interacciones relaciones asimétricas”; esto está reafirmado con la posición de la Sagrada Escritura tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, el posicionamiento de Jesucristo es otro y el análisis psicológico del desarrollo histórico de la propuesta oficial en la evangelización realizada por la Iglesia explica algunas variantes históricas del concepto.

Pbro. Jorge A. Martínez Soto

BIBLIOGRAFÍA
Andersen, Roger. 1988. The Power and The Word. Language, power and change. Paladin Grafton Books: Londres.
Haag, H.; A. Van den Born y S. de Ausejo. 1979. Diccionario de la Biblia. Editorial Herder: Barcelona.
Rodríguez, Mauro. 1977. La teología católica ante el psicólogo. Editorial Herder. Barcelona.

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